Mostly Harmless

Unusual things happen when nobody is looking

Necesitaba escaparme un rato de mi querido DF. El fin de semana fue cumpleaños de B. Terminamos todos en el boliche. La emoción de tirar una chuza (y brincar de emoción como si nadie te estuviera viendo) hace que por un momento se te olviden tus problemas. 

Feliz Cumpleaños Ben. 

“I always notice flowers.” 

― Andy Warhol, Andy Warhol’s Party Book

Corriendo
Se me hizo fácil inscribirme al maratón. Hace casi 3 años corrí el medio maratón en Chicago con MS y L, y lo disfruté mucho. Desde el entrenamiento, en el que todos los sábados N y yo muy obedientes corríamos la distancia que MS nos decía que nos tocaba, pensando en el desayuno que nos esperaba después.
Ahora todo empezó (recordando los viejos tiempos del entrenamiento) cuando L nos invita a mi y a N a que nos metiéramos al maratón de San Francisco, y como yo necesitaba un pretexto que me obligara a desaparecer esos kilos extras que todavía guardo después de tantas pints de cerveza, pan y chocolates, luego luego dije que sí. Sin pensar que de 21k a 42k hay una diferencia bastante significativa.
Lo primero que necesitaba era un entrenamiento, así que se me ocurrió escribirle a C para que me diera tips, o me dijera dónde podía conseguir uno. Para mi sorpresa, no solo salí con un entrenamiento y con una lista de tips que incluía desde cómo correr, que comer, cómo alternar las carreras largas con los eventos de los fines de semana, cuanto correr, etc. si no que hasta con recomendación de tenis y libro. Por los tenis fui el primer fin de semana que pude por ellos y desde entonces no me los quito (bueno, para correr). El libro, lo compré ese mismo día pero tuve que esperar casi un mes para que llegara.
Born to Run, se trata de un gringo que se va correr a las Barrancas del Cobre con los Tarahumaras, tratando de encontrar en secreto de cómo es que son tan buenos corredores. Una mezcla de correr casi descalzos, comer pinole e ir siempre sonriendo, como si no les costara trabajo. Su sueño es organizar una carrera en las Barrancas en la que invita a corredores super elite de estados unidos a competir contra los Rarámuri, formando a un excéntrico grupo de corredores.
Me ha costado un poco de trabajo seguir con el entrenamiento, sobre todo cuando se trata de pararte a las 5:30 de la mañana a correr sola en la caminadora, o a dar vueltas como loquita los fines de semana en los viveros con las ardillas. Pero desde hace un par de semanas encontré a mi excéntrico grupo de corredores lo que hace más fácil las madrugadas y nada como ver el amanecer desde arriba del castillo de Chapultepec.
Y ahora, cada vez que voy corriendo y estoy a punto de medio morirme, solo pienso: “Jimena, corre como Tarahumara, think easy, light, smooth and fast, y sonrie”.
Aquí están algunas de las frases que leí y me fueron gustando, me gusta sobre todo la parte en la que describen como se entrenaban leyendo a Jack Keruac y encontraban la inspiración en Bukowski.
 
 You don’t have to be fast. But you’d better be fearless.
He had reached the uncomfortable conclusion that all the easy questions have been answered; he was now learning more and more about less and less.
Don’t fight the trail. Take what it gives you. If you have a choice between one step or two between rocks, take three.
Lesson two; think easy, light, smooth and fast. You start with easy, because if that’s all you get, that’s not so bad. Then work on light. Make it effortless, like you don’t give a shit how high the hill is or how far you’ve got to go. When you’ve practiced that so long that you forget you’re practicing, you work on making it smooooooth. You won’t have to worry about the last one- you get those three, and you’ll be fast.
They were an odd couple, but oddly well suited.
They were expected to accomplish nothing, so they could try anything. Audacity beckoned.
“Try the meditation of the trail, just walk along looking at the trail at your feet and don’t look about and just fall into a trance as the ground zips by,” Keruac wrote. “Trails are like that: you’re floating along in Shakespearean Arden paradise and expect to see nymphs and flute boys, then suddenly you’re struggling in a hot broiling sun of hell in dust and nettles and poison oak…just like life.”
“Our whole approach to trail-running came from Dharma Bums”. As for inspiration, that’s where Charles Bukowski stepped up: “If you’re going to try, go all the way”.
If there’s any magic bullet to make human beings healthy, it’s to run.
Every great cause begins as a movement, becomes a business, and turns into a racket.
You don’t stop running because you get old; you get old because you stop running.
You’re like everyone else. You don’t know what you’re doing.
So simple, he said. Just move your legs. Because if you don’t think you were born to run, you’re not only denying history. You’re denying who you are. 

Corriendo

Se me hizo fácil inscribirme al maratón. Hace casi 3 años corrí el medio maratón en Chicago con MS y L, y lo disfruté mucho. Desde el entrenamiento, en el que todos los sábados N y yo muy obedientes corríamos la distancia que MS nos decía que nos tocaba, pensando en el desayuno que nos esperaba después.

Ahora todo empezó (recordando los viejos tiempos del entrenamiento) cuando L nos invita a mi y a N a que nos metiéramos al maratón de San Francisco, y como yo necesitaba un pretexto que me obligara a desaparecer esos kilos extras que todavía guardo después de tantas pints de cerveza, pan y chocolates, luego luego dije que sí. Sin pensar que de 21k a 42k hay una diferencia bastante significativa.

Lo primero que necesitaba era un entrenamiento, así que se me ocurrió escribirle a C para que me diera tips, o me dijera dónde podía conseguir uno. Para mi sorpresa, no solo salí con un entrenamiento y con una lista de tips que incluía desde cómo correr, que comer, cómo alternar las carreras largas con los eventos de los fines de semana, cuanto correr, etc. si no que hasta con recomendación de tenis y libro. Por los tenis fui el primer fin de semana que pude por ellos y desde entonces no me los quito (bueno, para correr). El libro, lo compré ese mismo día pero tuve que esperar casi un mes para que llegara.

Born to Run, se trata de un gringo que se va correr a las Barrancas del Cobre con los Tarahumaras, tratando de encontrar en secreto de cómo es que son tan buenos corredores. Una mezcla de correr casi descalzos, comer pinole e ir siempre sonriendo, como si no les costara trabajo. Su sueño es organizar una carrera en las Barrancas en la que invita a corredores super elite de estados unidos a competir contra los Rarámuri, formando a un excéntrico grupo de corredores.

Me ha costado un poco de trabajo seguir con el entrenamiento, sobre todo cuando se trata de pararte a las 5:30 de la mañana a correr sola en la caminadora, o a dar vueltas como loquita los fines de semana en los viveros con las ardillas. Pero desde hace un par de semanas encontré a mi excéntrico grupo de corredores lo que hace más fácil las madrugadas y nada como ver el amanecer desde arriba del castillo de Chapultepec.

Y ahora, cada vez que voy corriendo y estoy a punto de medio morirme, solo pienso: “Jimena, corre como Tarahumara, think easy, light, smooth and fast, y sonrie”.

Aquí están algunas de las frases que leí y me fueron gustando, me gusta sobre todo la parte en la que describen como se entrenaban leyendo a Jack Keruac y encontraban la inspiración en Bukowski.

 

 You don’t have to be fast. But you’d better be fearless.

He had reached the uncomfortable conclusion that all the easy questions have been answered; he was now learning more and more about less and less.

Don’t fight the trail. Take what it gives you. If you have a choice between one step or two between rocks, take three.

Lesson two; think easy, light, smooth and fast. You start with easy, because if that’s all you get, that’s not so bad. Then work on light. Make it effortless, like you don’t give a shit how high the hill is or how far you’ve got to go. When you’ve practiced that so long that you forget you’re practicing, you work on making it smooooooth. You won’t have to worry about the last one- you get those three, and you’ll be fast.

They were an odd couple, but oddly well suited.

They were expected to accomplish nothing, so they could try anything. Audacity beckoned.

“Try the meditation of the trail, just walk along looking at the trail at your feet and don’t look about and just fall into a trance as the ground zips by,” Keruac wrote. “Trails are like that: you’re floating along in Shakespearean Arden paradise and expect to see nymphs and flute boys, then suddenly you’re struggling in a hot broiling sun of hell in dust and nettles and poison oak…just like life.”

“Our whole approach to trail-running came from Dharma Bums”. As for inspiration, that’s where Charles Bukowski stepped up: “If you’re going to try, go all the way”.

If there’s any magic bullet to make human beings healthy, it’s to run.

Every great cause begins as a movement, becomes a business, and turns into a racket.

You don’t stop running because you get old; you get old because you stop running.

You’re like everyone else. You don’t know what you’re doing.

So simple, he said. Just move your legs. Because if you don’t think you were born to run, you’re not only denying history. You’re denying who you are. 

28 
Siempre me han gustado mis cumpleaños, algunos salen mejor que otros, ayer fue uno de esos en los que todo sale sorpresivamente bien sin haberlo planeado mucho. Cumplí 28 años, según la Jimena de 14 años yo ya debería de llevar como 4 años casada, con un bebé, aunque nunca pensé en que es lo que iba a estar haciendo.  Nada de eso a pasado, y no me imagino de otra manera, estos últimos años han sido increíbles, he conocido personas con las que he compartido divertidas aventuras. A y D, que me invitaron a ser parte de un proyecto increíble que hace que mis horas en la oficina sean menos aburridas, no solo socios si no también grandes bailadores de salsa. D que llegó un día por sorpresa y también ya ha sido parte de nuevas aventuras. J, S y P que nos conocimos hace dos años por casualidad, y desde entonces no hemos dejado de bailar juntos. J que el destino hizo que nos fuéramos a encontrar en un pueblo en Inglaterra y siempre que la veo es puro ji ji ji. Amigos que reencuentras y otros que siempre están ahí, listos para tomar un par de cervezas y bailar un poco.
 
Does time flow or is it a succession of stillness-instants- moving so swiftly they seem to us to join in an unbreaking wave?  John Banville - The Infinities 

28 

Siempre me han gustado mis cumpleaños, algunos salen mejor que otros, ayer fue uno de esos en los que todo sale sorpresivamente bien sin haberlo planeado mucho. Cumplí 28 años, según la Jimena de 14 años yo ya debería de llevar como 4 años casada, con un bebé, aunque nunca pensé en que es lo que iba a estar haciendo.  Nada de eso a pasado, y no me imagino de otra manera, estos últimos años han sido increíbles, he conocido personas con las que he compartido divertidas aventuras. A y D, que me invitaron a ser parte de un proyecto increíble que hace que mis horas en la oficina sean menos aburridas, no solo socios si no también grandes bailadores de salsa. D que llegó un día por sorpresa y también ya ha sido parte de nuevas aventuras. J, S y P que nos conocimos hace dos años por casualidad, y desde entonces no hemos dejado de bailar juntos. J que el destino hizo que nos fuéramos a encontrar en un pueblo en Inglaterra y siempre que la veo es puro ji ji ji. Amigos que reencuentras y otros que siempre están ahí, listos para tomar un par de cervezas y bailar un poco.

 

Does time flow or is it a succession of stillness-instants- moving so swiftly they seem to us to join in an unbreaking wave?  John Banville - The Infinities 

Un Sábado 

Ya que estoy en eso de la desempolvada, a la que ya le estaban saliendo telarañas era a mi querida Canon, así que hoy decidí sacarla a pasear. 

Aquí un pedazo de mi sábado, lleno de colores y comida rica. 

La Oficina 
 
Ya casi termina febrero y yo seguía sin escribir nada. 2013 empezó como una montaña rusa, tengo varios proyectos, ganas de hacer un montón de cosas, ver a muchos amigos, y muy poco tiempo. Todos los días son como dos días, uno empieza a las 5:35 am cuando suena mi despertador y (con mucho trabajo) logro pararme al gimnasio (a veces solo imaginarme estacionada en periférico es lo único que me para), después de un par de horas de ejercicio y bañarme a toda velocidad, llego a la oficina y ahí paso el resto de lo que queda de ese día, el tiempo transcurre de manera irregular, a veces no me doy cuenta cuando pasa y otros días siento que no avanzan de las 10 de la mañana, pero eso es otra historia que ya vendrá más adelante. Mi segundo día (a veces más divertido que el primero) empieza a las 6:30 de la tarde y termina por ahí de las 12 de la noche. Ahí es cuando voy a gg, a hacer cuentas, a tomar fotos, a platicar. Otros días si tengo suerte llego a la clase de swing, salir a cenar  o a tomar algo, leer lo más que pueda, perder tiempo con mi ya acostumbrada lectura no lineal en internet, hacer de cenar, ver películas, tratar de escribir. Dormirme “temprano” para poder volver a empezar con el día de la oficina. 
 
Aunque trato de dividir mi día en dos, siendo realistas y metiéndole números la verdad en donde paso más tiempo es en la oficina, y si le voy a echar la culpa a eso por no haber escrito desde hace casi dos meses pues les voy a platicar un poco de que se trata. Me gusta lo que hago, me gusta jugar con números, me gusta hacerla de detective, me gusta que aprendo cosas nuevas (hasta elementos de la tabla periódica en los que yo no sabía que se podía invertir), pero a pesar de todo eso a veces me siento como si fuera un bicho raro en la oficina, “Jimena que siempre está sentada en su computadora muy concentrada” o “¿Por qué tienes el pelo de dos colores?”, eso dicen.  Lo que no saben es que no siempre estoy muy concentrada (trabajando) si no que muchas veces estoy observando y escuchando todo, estoy sentada entre las tres personas (todos con perfiles diferentes) más Godínez que se han conocido en la historia oficinista y desde hace tiempo quería escribir de ellos. 
 
Por un lado están “Gus” y “Batman” o al menos esos son los nombres que yo escucho cuando se hablan, ellos están del otro lado de la mampara (por lo mismo aunque llevaba meses escuchándolos no sabía quienes eran) y para ellos el día empieza a las 8:30 y todos los días empiezan igual, Se saludan con un: “¿Qué pasó mi Gus?, ¿Qué pasó mi Batman?” seguido siempre por lo mismo, nada, hablar del tráfico, o de que está haciendo frio (o de que ya no está haciendo frio), que si ya estará listo el café, de la noticia del momento, ya sea la muerte de Jenny Rivera, el austriaco que saltó de la estratósfera o un meteorito en Rusia. Después de mas o menos media hora, los dos le hablan (sí al mismo tiempo) a sus respectivas esposas, llamada que Batman (o el que yo creo que es Batman) siempre termina con un Te amo mucho (frase que siempre se me ha hecho que no tiene sentido, según yo cuando llegas al te amo ya no es mucho o poquito, lo cual comprobé un poco hoy gracias al link que me pasó D con muchos problemas de teoría de juegos aplicados a decisiones cotidianas, en donde demuestra como el “I love you more” se convierte en un problema sin valor). En fin, por ahí de las 11:45 empiezan a mencionar que ya casi es hora del “break”, break que ellos se inventaron y decidieron que iba a ser todos los días a las 12:00pm, ni tantito antes, ni tantito después, aunque los estén esperando toda la mañana. Un par de horas después del famoso break, empiezan a comentar que ya va a ser la hora de la comida (que ellos determinaron que fuera a las 2:30), que si tienen hambre o que si no tienen hambre, pero son incapaces de sacar su comida (¡Ah! Por que comen en su lugar) a las 2:25, después de eso bajan, se sientan un rato afuera del edificio y suben sin falta a las 3:30, lo primero que dicen cuando regresan a su lugar es: “Ya casi, ya casi se acaba el día”. Los viernes salen a comer, por lo que he escuchado les gusta ir a McDonald’s . Desde las 5:20 empiezan a cerrar todo en su computadora, a las 5:30 ya están en el elevador. Desde que llegan en la mañana están esperando que llegue el momento de irse, se diseñaron su rutina y trataron de dividir el día en intervalos casi iguales, para que se les hiciera menos pesado el trabajo, o mas bien el no trabajo que tienen. 
 
Algunos infinitos son más grandes que otros infinitos, unos días son más largos que otros. Me voy a dormir, que ya le estoy robando horas al otro día. 

La Oficina

 

Ya casi termina febrero y yo seguía sin escribir nada. 2013 empezó como una montaña rusa, tengo varios proyectos, ganas de hacer un montón de cosas, ver a muchos amigos, y muy poco tiempo. Todos los días son como dos días, uno empieza a las 5:35 am cuando suena mi despertador y (con mucho trabajo) logro pararme al gimnasio (a veces solo imaginarme estacionada en periférico es lo único que me para), después de un par de horas de ejercicio y bañarme a toda velocidad, llego a la oficina y ahí paso el resto de lo que queda de ese día, el tiempo transcurre de manera irregular, a veces no me doy cuenta cuando pasa y otros días siento que no avanzan de las 10 de la mañana, pero eso es otra historia que ya vendrá más adelante. Mi segundo día (a veces más divertido que el primero) empieza a las 6:30 de la tarde y termina por ahí de las 12 de la noche. Ahí es cuando voy a gg, a hacer cuentas, a tomar fotos, a platicar. Otros días si tengo suerte llego a la clase de swing, salir a cenar  o a tomar algo, leer lo más que pueda, perder tiempo con mi ya acostumbrada lectura no lineal en internet, hacer de cenar, ver películas, tratar de escribir. Dormirme “temprano” para poder volver a empezar con el día de la oficina.

 

Aunque trato de dividir mi día en dos, siendo realistas y metiéndole números la verdad en donde paso más tiempo es en la oficina, y si le voy a echar la culpa a eso por no haber escrito desde hace casi dos meses pues les voy a platicar un poco de que se trata. Me gusta lo que hago, me gusta jugar con números, me gusta hacerla de detective, me gusta que aprendo cosas nuevas (hasta elementos de la tabla periódica en los que yo no sabía que se podía invertir), pero a pesar de todo eso a veces me siento como si fuera un bicho raro en la oficina, “Jimena que siempre está sentada en su computadora muy concentrada” o “¿Por qué tienes el pelo de dos colores?”, eso dicen.  Lo que no saben es que no siempre estoy muy concentrada (trabajando) si no que muchas veces estoy observando y escuchando todo, estoy sentada entre las tres personas (todos con perfiles diferentes) más Godínez que se han conocido en la historia oficinista y desde hace tiempo quería escribir de ellos.

 

Por un lado están “Gus” y “Batman” o al menos esos son los nombres que yo escucho cuando se hablan, ellos están del otro lado de la mampara (por lo mismo aunque llevaba meses escuchándolos no sabía quienes eran) y para ellos el día empieza a las 8:30 y todos los días empiezan igual, Se saludan con un: “¿Qué pasó mi Gus?, ¿Qué pasó mi Batman?” seguido siempre por lo mismo, nada, hablar del tráfico, o de que está haciendo frio (o de que ya no está haciendo frio), que si ya estará listo el café, de la noticia del momento, ya sea la muerte de Jenny Rivera, el austriaco que saltó de la estratósfera o un meteorito en Rusia. Después de mas o menos media hora, los dos le hablan (sí al mismo tiempo) a sus respectivas esposas, llamada que Batman (o el que yo creo que es Batman) siempre termina con un Te amo mucho (frase que siempre se me ha hecho que no tiene sentido, según yo cuando llegas al te amo ya no es mucho o poquito, lo cual comprobé un poco hoy gracias al link que me pasó D con muchos problemas de teoría de juegos aplicados a decisiones cotidianas, en donde demuestra como el “I love you more” se convierte en un problema sin valor). En fin, por ahí de las 11:45 empiezan a mencionar que ya casi es hora del “break”, break que ellos se inventaron y decidieron que iba a ser todos los días a las 12:00pm, ni tantito antes, ni tantito después, aunque los estén esperando toda la mañana. Un par de horas después del famoso break, empiezan a comentar que ya va a ser la hora de la comida (que ellos determinaron que fuera a las 2:30), que si tienen hambre o que si no tienen hambre, pero son incapaces de sacar su comida (¡Ah! Por que comen en su lugar) a las 2:25, después de eso bajan, se sientan un rato afuera del edificio y suben sin falta a las 3:30, lo primero que dicen cuando regresan a su lugar es: “Ya casi, ya casi se acaba el día”. Los viernes salen a comer, por lo que he escuchado les gusta ir a McDonald’s . Desde las 5:20 empiezan a cerrar todo en su computadora, a las 5:30 ya están en el elevador. Desde que llegan en la mañana están esperando que llegue el momento de irse, se diseñaron su rutina y trataron de dividir el día en intervalos casi iguales, para que se les hiciera menos pesado el trabajo, o mas bien el no trabajo que tienen.

 

Algunos infinitos son más grandes que otros infinitos, unos días son más largos que otros. Me voy a dormir, que ya le estoy robando horas al otro día. 

Aquí usted encontrará fotos de pies. 

Un día bajé una aplicación para ponerle efecto vintage a las fotos, Instagram, hoy casi dos años después nunca me imagine todo lo que iba a descubrir gracias a ella (¿o él?). Cuando empecé no entendía si era solo una aplicación o una red social, tenías que poner tu descripción, siempre he sido muy mala para eso, lo que en el momento que lo escribes crees que es buenísimo, lo relees un mes después y no entiendes en que estabas pensando. Yo había empezado, a tomarme “fotos de pies” buscando identificar lo que llevaba puesto ese día, o parándome sobre algo que pudiera ayudarme a recordar en donde estaba. Me daba risa cuando leía a varios criticando a “esas personas” que se creían cool o hipsters por tomarse fotos de pies, que qué chiste tenían. Así que decidí que ese iba a ser mi tema principal, y desde ese día en mi bio solo escribí simple y sinceramente: “Aquí usted encontrará fotos de pies.” hoy dos años después dice lo mismo, y cada vez me gusta más. 

Me acuerdo cuando empecé a tomar las fotos crei que era a la única loquita a la que le gustaba hacer eso, P siempre me “regañaba” (o recordaba) y me decía que no se me olvidara ponerle la etiqueta #fromwhereistand, y así  fue como se desató mi hobby. 

En el 2012 hice muchas cosas, terminé mi maestría, jugué a vivir en Londres, estudie y descubrí el mercado del arte, use los mismos zapatos todo el invierno, para luego usar otros toda la “primavera”, regresé a Madrid, conocí los azulejos en Marruecos, tomé mucho el tren, llovió mucho, aprendí a cocinar y descubrí lo rico que es el jengibre, aprendí a cruzar la calle viendo hacia el otro lado, me compré mi cámara, regresé, regresé a la vida de oficina y nuevos proyectos. Y para todo eso hay una foto, una foto de pies. 

El estudio de Fidel.

Desde que vivía en casa de mis abuelos me gustaba llegar y bajar al estudio de Fidel. Siempre encontraba algo nuevo, a veces lo encontraba pintando, a veces preparando la cera, otras tocando la guitarra y a veces hasta cosiendo. El lugar era el mismo pero siempre diferente. Al principio me entretenía viendo los estantes llenos de discos, ahí encontraba a David Bowie, lo que quisiera de Pink Floyd o Genesis. Pero después eran cada vez menos discos y más libros y botecitos de pinturas. También ahí fue en donde empecé a hojear y descubrir artistas, me gustaba lo que hacía y quería conocer lo que le gustaba. Me acuerdo de la foto de Yoko y Lennon, las latas de aceite de oliva llenas de pinceles y las máscaras. El estudio siempre ha sido una mezcla entre estudio de pintura (o cualquier tipo de técnica que esté explorando en el momento) y despacho de Arquitecto, pero ahora también se convirtió en taller para armar avioncitos miniatura (seguro tienen un nombre más profesional pero eso fue lo único que se me ocurrió) y tocar la guitarra.

Hoy pasé en la tarde un rato, y como siempre mis ojos se distraían con todo lo que había. Por suerte traía mi cámara. 

México lindo y querido.
Tenía muchas ganas de regresar, disfruté cada minuto de mi año jugando a vivir en Londres, descubrí que es lo que quería hacer (ahora solo necesito hacerlo), conocí lugares increíbles, cafés, tiendas, bares, museos, galerías, personas a las que ya extraño que me acompañaron en todo tipo de aventuras, restaurantes y todo tipo de comida, comida, mucha comida, comí morcilla, pescado crudo, un pudín de chocolate con aceite de oliva, extrañaba las tortillas de maíz y el queso Oaxaca, pero descubrí el curry, los dátiles, la berenjena y el halloumi. Baile, brinqué, fui a conciertos, descubrí mucha música bonita, y al mismo tiempo disfrutaba como adolecente bailando Call me Maybe en el antro de la universidad.   
Pero también me di cuenta que era a México, a mi querido D.F.,  a donde quería regresar, y más ahora que ya sé que es lo que voy a hacer, que tengo un proyecto que me tiene sumamente emocionada. Hace un año el 15 de septiembre renuncié a HSBC para lanzarme a la aventura, a veces me cuenta trabajo darme cuenta de todo lo que pasó en el año, ahora el mismo 15 de septiembre venía en el avión de regreso a México, con un sobrepeso de 100 kilos de equipaje, 5 kilos extras, un diplomado y una maestría, y muchas ganas de estar aquí.
Ya pasaron 3 semanas desde que regresé, a los tres días estaba en una entrevista, y sin darme cuenta bien de cómo pasó a las dos semanas ya estaba trabajando, de nuevo, desarrollando modelos. Pero eso es solo una parte de todos mis planes, mi cabeza se la pasa todo el día dando vueltas pensado que es lo siguiente que voy a hacer. Las semanas se me han pasado rapidísimo, cuando llegué sentí que no me alcanzaban los días para ver a todos los que quería ver, y luego el tiempo para platicar todo lo que quería platicar y que mi cabeza emocionada filtraba torpemente y se atarantaba por la velocidad. Este es el primer día que me quedo sola en mi departamento que tanto extrañaba (en el sillón en el que puedes subir las piernas), y prendo mi computadora y me pongo a escribir. Ahora tengo que reacomodar mi cuarto.
 
Nos vemos pronto Londres. 

México lindo y querido.

Tenía muchas ganas de regresar, disfruté cada minuto de mi año jugando a vivir en Londres, descubrí que es lo que quería hacer (ahora solo necesito hacerlo), conocí lugares increíbles, cafés, tiendas, bares, museos, galerías, personas a las que ya extraño que me acompañaron en todo tipo de aventuras, restaurantes y todo tipo de comida, comida, mucha comida, comí morcilla, pescado crudo, un pudín de chocolate con aceite de oliva, extrañaba las tortillas de maíz y el queso Oaxaca, pero descubrí el curry, los dátiles, la berenjena y el halloumi. Baile, brinqué, fui a conciertos, descubrí mucha música bonita, y al mismo tiempo disfrutaba como adolecente bailando Call me Maybe en el antro de la universidad.   

Pero también me di cuenta que era a México, a mi querido D.F.,  a donde quería regresar, y más ahora que ya sé que es lo que voy a hacer, que tengo un proyecto que me tiene sumamente emocionada. Hace un año el 15 de septiembre renuncié a HSBC para lanzarme a la aventura, a veces me cuenta trabajo darme cuenta de todo lo que pasó en el año, ahora el mismo 15 de septiembre venía en el avión de regreso a México, con un sobrepeso de 100 kilos de equipaje, 5 kilos extras, un diplomado y una maestría, y muchas ganas de estar aquí.

Ya pasaron 3 semanas desde que regresé, a los tres días estaba en una entrevista, y sin darme cuenta bien de cómo pasó a las dos semanas ya estaba trabajando, de nuevo, desarrollando modelos. Pero eso es solo una parte de todos mis planes, mi cabeza se la pasa todo el día dando vueltas pensado que es lo siguiente que voy a hacer. Las semanas se me han pasado rapidísimo, cuando llegué sentí que no me alcanzaban los días para ver a todos los que quería ver, y luego el tiempo para platicar todo lo que quería platicar y que mi cabeza emocionada filtraba torpemente y se atarantaba por la velocidad. Este es el primer día que me quedo sola en mi departamento que tanto extrañaba (en el sillón en el que puedes subir las piernas), y prendo mi computadora y me pongo a escribir. Ahora tengo que reacomodar mi cuarto.

 

Nos vemos pronto Londres. 

#YoCocino

Todavía me acuerdo del primer día después de haber llegado a Essex mientras estaba en el súper comprando todo lo que iba a necesitar para sobrevivir durante un año. No me decidía por que tabla comprar, estaba entre la de madera y unas de plástico de varios colores. También me acuerdo de lo primero que según yo “cociné”, un huevo revuelto con jamón y queso. Hasta antes de venir aquí no había tenido la necesidad de cocinar, para cenar sobrevivía con una dieta de ensalada, sincronizada, sandwich y espárragos de vez en cuando. Aquí me di cuenta que ya no iba a poder seguir con eso, o me iba a aburrir o a quedar pobre comprando comida todos los días, y entonces empecé a cocinar. Casi un año después la tabla de madera que compré ese día ha sido la protagonista de una de mis series favoritas #yococino, y ahora no puedo parar de cocinar.